Muñeco de gomaespuma
Lo que da de sí la imaginación de la gente…
Básicamente porque es capaz de brindarte este tipo de emociones y descargas de adrenalina cada semana.
Hoy he tenido mi primer examen escrito aquí. Bueno en realidad ya tuve otros de alemán, pero este era el primero propiamente de la carrera.
La asignatura afortunada ha sido P2P Networks. Aunque la asignatura ha sido impartida en inglés, en el examen también se permitía contestar en alemán. Ha durado 110 minutos justos en los cuales había que contestar a una infinidad de preguntas que llenaban ¡ 18 páginas de examen ! Poco más y nos traen el examen encuadernado.
No ha sido difícil, pero la dificultad estaba en terminar el examen. Obviamente no me ha dado tiempo ha responder a todo.
Lo peor sin duda es que han elegido el peor aula para hacer el examen. Los pupitres tenían una zona minúscula para escribir, ni siquiera cabía el folio completo…
Lo que más me ha llamado la atención es que nos han mandado poner nombre y número de matrícula en todas las hojas del examen y claro, siendo 18 páginas se emplea un tiempo muy valioso que podrías dedicar a responder preguntas. Pero no hay problema, son alemanes y lo tienen todo pensado: nada más empezar el examen oigo de repente multitud de golpecitos en las mesas. Levanto la cabeza y veo a mis compañeros todos con un sello estampando su nombre y número en todas las hojas. Menuda cara de tonto se me ha quedado mientras escribía mi nombre en todas las hojas…
Hoy he ido por primera vez al cine en Alemania. La entrada nos ha costado la módica cantidad de 7.70€. Si a eso le incluimos las palomitas, te sale ya por un ojo de la cara. La película que hemos visto se llama 13. Semester y tiene la peculiaridad de que está rodada en Darmstadt, y más concretamente en la TU Darmstadt, universidad en la que yo estudio.
La película es una comedia y trata sobre cómo se las apaña el protagonista durante los 13 semestres que tarda en sacarse la carrera. Lo mejor de la película es que salen los edificios y clases en los que yo mismo doy clase. En concreto sale el aula en el que doy clase de alemán. También sale la biblioteca, el tranvía, el centro de la ciudad, parques…
Pero eso no es todo, ¡sale incluso la residencia donde vivo! En un momento de la película el protagonista va a casa de un amigo indio, que como no podía ser menos, vive en Karlshof. Bien podrían haber rodado esas escenas en mi propia casa…
Afortunadamente mis profesores no son tan bordes como los que salen en la película. Os dejo con el trailer: (por cierto que esta clase que veis es en la que he tenido clases de alemán)
Lo de entender la película en alemán… digamos que a medias
¡Ni que no hubiéramos visto un jamón en mucho tiempo!
Javi, el de la izquierda en la foto, tuvo la genial idea de traerse un jamón entero en su maleta (jamonero incluído) de su última visita relámpago a España. Como apenas llevó equipaje su maleta iba vacía y… claro había que aprovecharla. Le estaremos eternamente agradecidos. Está de rechupete.
¿Y esto?
¿Es un limón gigante? ¿Es un melón? ¡No! ¡Es un Honey-Pomelo! Y sabe a… no sé, pero está rico.
El próximo martes tengo la presentación final de la asignatura Multimedia Communications Lab II, esa asignatura que consiste en hacer un proyecto durante el semestre, presentar los resultados y escribir un informe.
El proyecto que Adri y yo elegimos se llama WBroximity y viene a ser un juego de palabras (Wlan + Bluetooth + Proximity). La tarea consistía en diseñar un sistema que fuera capaz de localizar dispositivos basándose únicamente en las redes Wifi y Bluetooth que hay alrededor. Para entendernos, hacer algo parecido a lo que un GPS hace, pero sin él. Puesto que dentro de los edificios no hay comunicación con los satélites GPS, la idea es encontrar una forma de poder ser localizado también dentro de los edificios. Y la solución es usar las redes inalámbricas que hay dentro de éstos como referencia.
A pesar de que nos ha costado más esfuerzo del que hubiéramos deseado y de que el tutor cada semana nos pedía una cosa diferente, al final ha quedado algo bastante decente. Voy a tratar de explicarlo de forma fácil para que nadie se pierda.
En el sistema hay dos elementos básicos:
- el servidor, que guarda información sobre las redes inalámbricas (Wifi y Bluetooth) que pueden encontrarse en cada lugar, los valores de las intensidades de la señal y por supuesto el nombre del lugar.
- el dispositivo móvil, en nuestro caso un teléfono móvil (con sistema operativo Android) que detecta las redes que tiene a su alrededor y le informa al servidor sobre ellas.
El servidor compara la información sobre las redes que ve el teléfono con la información que tiene almacenada y así es capaz de darle una estimación de dónde se encuentra.
La respuesta del servidor es tanto más precisa cuanto mejor entrenado haya sido, es decir, cuanta más información sobre las distintas ubicaciones disponga.
La idea es además que el usuario pueda corregir al servidor si éste se equivoca sobre su ubicación, de tal manera que el sistema va aprendiendo y mejorándose poco a poco.
En el teléfono móvil el usuario puede ver su ubicación simplemente como el nombre de la habitación en la que está, o puede verla situada en un mapa de la ciudad o incluso en un mapa del edificio.
Para la presentación de este martes hemos preparado el siguiente vídeo a modo de demostración.
Si alguien está interesado puede descargar a continuación las transparencias que hemos preparado para las distintas presentaciones:
- Presentación sobre el diseño y planteamiento de la solución
- Presentación sobre implementación y resultados finales
- Memoria final del proyecto
Steve Jobs es el presidente de Apple, la multinacional informática de la famosa manzana mordida.
Tras haber superado un cáncer de páncreas, un trasplante de hígado y un desequilibrio hormonal que aun sufre, sigue al frente de la compañía más puntera e innovadora a mi juicio del mundo de las TIC (le pese a quien le pese). Y es el alma de ella.
Steve Jobs es un personaje que siempre acude a los actos públicos con unos pantalones vaqueros, un jersey de cuello vuelto negro y unas zapatillas deportivas.
Cuando Steve Jobs se sube al escenario a presentar un producto, Internet se paraliza y todo el mundo sabe que sea lo que sea, se venderá como los churros, todo el resto de compañías intentará copiarlo, harán imitaciones, pero ninguna conseguirá hacerlo tan bien ni tener tanto éxito como lo que presenta Steve.
En resumen, un personaje sin el cual probablemente la tecnología hoy no sería la misma. Un tipo que ha sabido plantarle cara a Microsoft en el momento más difícil e innovar como probablemente Microsoft no lo ha sabido hacer.
En este vídeo que os pongo no presentó ningún producto. Fue a dar el discurso en la gala de graduación de la Universidad de Stanford (California). Y para variar dejó a todos con la boca abierta.
No es la primer ni será la última que a España le pasa esto en un europeo o un mundial ya sea en baloncesto, futbol sala, balonmano o fútbol.
Al menos esta vez salió bien y España ganó, pero ya intentó el árbitro por todos los medios que no fuera así. No sólo por estar ciego (o hacerse el ciego) sino por no haber querido hacer uso de las cámaras de las que disponen para ver si la pelota había entrado o no.
En el vídeo se aprecia claramente que la pelota toca la red y se sale de la portería, mientras el equipo español celebra la victoria y el ruso se lamenta. Pero entonces el árbitro vio algo que nadie más vio. Manda narices.
Hace ya un montón de tiempo de lo que voy a contar, pero no he encontrado el momento de escribirlo hasta ahora. Se trata del viaje a Berlín que hice del 27 al 29 de Noviembre.
El 27 cogíamos bien prontito por la mañana un tren ICE que nos dejaba 4 horas más tarde en la estación central de Berlín. Lo primero fue ir al hostal a dejar el equipaje. El hostal nos costó ¡ojo al dato! 7€ la noche y estaba perfectamente. Todo lo que se puede esperar: cama, sábanas, calefacción, lugar para dejar las pertenencias, baño, agua caliente… Pero además tenía conexión Wifi gratuita y desayunos bastante completos por 3€. Estaba situado en la zona este de Berlín a unos 15 minutos en metro del centro.
Esa misma tarde estuvimos dando una vuelta por Berlín y fuimos a visitar por dentro el Reichstag, el parlamento alemán. La entrada era gratuita aunque por motivos de seguridad hay que pasar estrictos controles de seguridad y estuvimos como 40 minutos en la cola. El Reichstag fue rediseñado por Norman Foster. Lo más llamativo es la cúpula, por la cual sube una rampa por la que subimos. Desde ella se veía todo Berlín. Todo lo que la lluvia dejaba ver de Berlín, claro. Además teníamos una audio-guía en español que nos iba explicando lo que íbamos viendo.
El sábado 28 hicimos un tour guiado por la ciudad. En principio el tour era gratuito, aunque al final cada uno daba una aportación al guía. Se podía elegir el idioma del tour entre alemán, español, inglés o francés. Elegimos inglés pues íbamos españoles y un alemán (Max). El tour consistía en dar un paseo por la ciudad mientras el guía contaba cosas sobre los sitios por los que íbamos pasando. Fue todo éxito pues el guía (irlandés) se lo curró (hasta escenificó algunas historias).
Ya por la tarde del sábado dimos un paseo por la zona occidental de Berlín: tiendas, mercadillos de Navidad, una iglesia con la torre rota…
Y por la noche probamos a conocer la noche berlinesa. Dos cosas me llamaron especialmente la atención:
- El metro abría toda la noche, lo cual es una gozada para volver a casa. Había además muchísima gente, los trenes iban bastante llenos. Pero no sólo el Metro abría, sino también algunos comercios de las estaciones, algo que también agradecimos pues al volver al hostal primero repusimos fuerzas tomándonos un kebab a las 4 de la madrugada
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- El ambiente me recordó bastante al de Madrid pues había muchísima gente jóven que salía a pasarlo bien. La gente era además bastante abierta. Conocimos algunos berlinenes simpáticos con los que estuvimos charlando un rato. Desgraciadamente también me recordó para lo malo pues por algún motivo, y en contra de la ley, en los locales en los que estuvimos la gente fumaba y el ambiente era irrespirable. Además había exceso de aforo seguro.
Obviamente me gustó Berlín. Es una ciudad majestuosa con mucha historia. La ciudad está todavía en construcción. Hay muchísimos espacios abiertos y también muchos solares sin construir. Tras la Segunda Guerra Mundial la ciudad quedó destrozada casi al completo y luego la organizaron de tal forma que las avenidas fueran amplias y hubiera mucho espacio.
La diferencia entre la zona occidental y la soviética sigue siendo notable hoy en día. Los edificios de la zona este son de estética comunista, así como las estaciones de tren (muy feas la mayoría). Una cosa muy típica de la zona este son los semáforos, los famosos Ampelmann.

La zona occidental en cambio es radicalmente diferente. Edificios altos, tiendas por todos lados, edificios de oficinas, mucha gente… Esta parte sí me pareció más la típica capital europea como Londres, París o Madrid. Había hasta tráfico, cosa que sólo he visto en Berlín dentro de Alemania. Como los graffitis por todas partes.
Como decía, me gustó Berlín. Sin embargo me dio la sensación de ser algo que ya he visto en Madrid. Es una ciudad estupenda para vivir pero es muy diferente del resto de Alemania. Por poner un ejemplo, Munich es también muy bonito pero tiene algunas ventajas que Berlín no tiene: la tranquilidad, poco tráfico por el centro, la limpieza y la elegancia, y la impresión de estar en un pueblo cuando caminas por el centro de la ciudad. Había oído comentarios sobre que Berlín es la ciudad ideal pero la opinión que me merece a mí en los tres días que he estado es que sí, está muy bien, pero no es muy diferente a Madrid. Es simplemente una ciudad europea más con la peculiaridad de que tiene mucha influencia soviética.
Por cierto que nos hizo un frío…
Para ver más fotos de Berlín haz clic aquí.
Increíble la anécdota que me acaba de pasar. Son las 20h y estoy en el laboratorio con Adri trabajando en el proyecto. Estamos solos en el laboratorio y en el resto del edificio las luces ya están apagadas por lo que intuyo que no queda nadie o casi nadie en todo el edificio.
De repente algo golpea la ventana del laboratorio. Al asomarnos, vemos lo siguiente:
Ich komm nicht rein! (¡No puedo entrar!) El pobre hombre no podía entrar en el edificio porque ya estaba cerrado (desde dentro sí se abre) y no se le ocurrió otra cosa que escribir esto con nieve en el suelo y tirar bolas de nieve a la ventana para que nos enteráramos. Increíble. Al final lo consiguió.