Vuelta post-Navidad

Escrito en Darmstadt el 11 Enero 2010

Ya estoy de vuelta en el Polo Norte, digo en Darmstadt. El día que en Madrid caía la mayor nevada que ha caído en Madrid en mis años de vida y por la que incluso se han cancelado las clases (lo nunca visto), ese mismo día, yo cogía un avión con destino Frankfurt. Y milagro, no hubo ningún problema más que un pequeño retraso de 40 minutos. Ningún problema más allá de los que tuve en Barajas con Almudena, que estaba malucha y no podía ni mantenerse de pie sin marearse o tener que ir al baño. Y cuando uno está así es difícil esperar colas, pasar controles de seguridad, llevar ochocientos bultos… Una pequeña odisea que al final salió bien.

La n-ésima nevada

Y al llegar a Alemania no había otra cosa que nieve, muchísima nieve. Nunca había visto tanta nieve en ciudad. La única parte no nevada en el aeropuerto era la pista de aterrizaje… En Darmstadt no había gente en la calle, sólo nieve y más nieve. Está bien, está muy bonito pero cuando uno trae maletas no es tan bonito porque no, las maletas no ruedan sobre la nieve. Menos mal que los amigos siempre están dispuestos a ayudar. Si no sólos no lo habríamos logrado.

Las obras han terminado ya en Karlshof, por fin. Ya no me despertará más ningún ruido taladrándome la cabeza, ya no tendré que desayunar más con un obrero en la ventana ni tendré que dar un rodeo para ir al edificio de enfrente.

Hoy ha vuelto a caer otra buena nevada, algo que parece ya habitual. Las aceras se reducen a un caminito de nieve separado del resto de la calzada por montañas de nieve acumulada. Pero pese a todo la gente sigue usando sus bicis como si tal cosa.



Escribe un comentario